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La democracia de nuestros días ha obtenido éxitos innegables: reducción de la inflación, achicamiento del Estado, conformación de bloques regionales, etcétera. Al mismo tiempo, da la sensación de que los beneficios del modelo no alcanzan a la totalidad de las personas. Ni los gobiernos ni los conglomerados empresariales supranacionales dan respuesta a quienes tienen sus necesidades básicas insatisfechas.
Aquí hay un lugar único para organizaciones como los Hospitales de Colectividades.
Queda demostrado que la tarea cumplida por los Hospitales de Colectividades, desde hace más de 165 años, representa una valiosa contribución al mantenimiento o la recuperación del bienestar de miles de familias. Una labor que abarca los más diversos campos de la medicina asistencial, la formación académica de profesionales de la salud y la investigación científica, asumiendo los más avanzados logros tecnológicos aplicados en todas las especialidades.
Y que es desempeñada con un alto grado de responsabilidad, para que la calidad de los servicios sea la mejor, no solo en cuanto a la eficacia sino también en lo que se refiere a esa rara calidez humana que debe reinar en todo trato entre personas.
Es prudente, por lo tanto, cultivar una fundada esperanza. Así como estas entidades están firmemente comprometidas con su desarrollo institucional, del mismo modo se sienten con derecho a esperar que las decisiones políticas que les conciernen les permitan continuar colaborando con la buena salud de mucha gente.
Esperamos que se comprenda que somos la opción equidistante entre el Estado y las empresas de salud privadas.Esperamos el necesario apoyo de un tratamiento acorde con esa nuestra función exclusiva.Y así esperamos llegar a ser el justo y necesario estabilizador entre el Estado y el mercado. |
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